En la actualidad, nuestros estudiantes (y quizás nosotros también)
utilizan asiduamente un tipo de servicios en Internet que conocemos como
Redes Sociales. Todos hemos oído hablar de ellas: sitios como MySpace o
Facebook forman parte de un fenómeno imparable y global, ya que
extienden su radio de acción.
Muchas personas, al oír hablar de las redes sociales, piensan inmediatamente en sus connotaciones negativas, sin tener en cuenta que existen otros tipos de redes sociales, como por ejemplo las dedicadas a la cultura, como Linkara, o a las relaciones laborales, como Linkedin. Dentro de estas otras redes sociales encontramos las redes educativas que, como su nombre indica, intentan aprovechar las posibilidades educativas de las redes sociales.
En este marco destacamos Eduredes, una web que se define a sí misma como: “Lugar de intercambio de experiencias en la administración de redes sociales educativas, uso docente de las redes, posibilidades y todo lo que implica el uso de las redes sociales con fines educativos y relacionadas con la educación.”
La educación y las redes sociales. Esta es una combinación que se puede convertir en una ventaja diferencial para una institución educativa que vea en las redes sociales una oportunidad para ser innovadora y de esta manera ofrecer una educación coherente con estos tiempos. Sin embargo, esta relación es vista con temor y recelo por parte de educadores que no son nativos digitales y tienen que educar a estudiantes que “viven” en las redes sociales ya que nacieron con ellas y son parte de su vida diaria.
Como decía Ana Rossaro “Las redes sociales son el nuevo paradigma educativo, la construcción de una nueva forma de pensar la educación.” Precisamente por eso el rol de profesor o capacitador cambia y se diluye la jerarquía entre profesor-alumno siendo el primero un guía y moderador más que una fuente de información y saber. Este nuevo entorno de aprendizaje enfatiza la inteligencia colectiva estableciendo nuevas estructuras de participación, ya que todos aportamos saber, utilizamos diversas fuentes de saber y colaboramos para hacer realidad un proceso de aprendizaje. Lo cual es un gran cambio para los docentes tanto en hábitos como en actitud.
Muchas personas, al oír hablar de las redes sociales, piensan inmediatamente en sus connotaciones negativas, sin tener en cuenta que existen otros tipos de redes sociales, como por ejemplo las dedicadas a la cultura, como Linkara, o a las relaciones laborales, como Linkedin. Dentro de estas otras redes sociales encontramos las redes educativas que, como su nombre indica, intentan aprovechar las posibilidades educativas de las redes sociales.
En este marco destacamos Eduredes, una web que se define a sí misma como: “Lugar de intercambio de experiencias en la administración de redes sociales educativas, uso docente de las redes, posibilidades y todo lo que implica el uso de las redes sociales con fines educativos y relacionadas con la educación.”
La educación y las redes sociales. Esta es una combinación que se puede convertir en una ventaja diferencial para una institución educativa que vea en las redes sociales una oportunidad para ser innovadora y de esta manera ofrecer una educación coherente con estos tiempos. Sin embargo, esta relación es vista con temor y recelo por parte de educadores que no son nativos digitales y tienen que educar a estudiantes que “viven” en las redes sociales ya que nacieron con ellas y son parte de su vida diaria.
Como decía Ana Rossaro “Las redes sociales son el nuevo paradigma educativo, la construcción de una nueva forma de pensar la educación.” Precisamente por eso el rol de profesor o capacitador cambia y se diluye la jerarquía entre profesor-alumno siendo el primero un guía y moderador más que una fuente de información y saber. Este nuevo entorno de aprendizaje enfatiza la inteligencia colectiva estableciendo nuevas estructuras de participación, ya que todos aportamos saber, utilizamos diversas fuentes de saber y colaboramos para hacer realidad un proceso de aprendizaje. Lo cual es un gran cambio para los docentes tanto en hábitos como en actitud.




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